Ángeles vs Demonios



La imagen clásica del asunto es: Ángel – bueno, Demonio – malo.

Pero la realidad dista de ser blanco y negro, más que matices, es cuestión de establecer nuestra propia paleta de colores.
Para ir al grano, ninguno es bueno ni malo. Para fines prácticos sólo son los que son. 

P.e. si eres alguien perverso y llamas a un Ángel guerrero Gueburahim para vengarte de un mal que te hicieron, si es así, se encargaran de tu enemigo por su fechoría pero después se fijarán en ti y no les gustarán tus propias fechorías.
Así mismo puedes tener una vibración tal, que los demonios se te acercarán como amigos. No son malos, solo incomprendidos. Puedes valerte de una sombra para ayudar a un ser querido tuyo a superar sus miedos o mandarle a someter a tu enemigo por medio de sus miedos. Depende del uso que le des.

Claro, hay mil historias de demonios engañosos que terminan jugándotela de forma espectacular; hay que saber cómo andarse con estos chicos oscuros, no puedes esperar que con unos ojos tiernos te hagan favores sin que se las cobren con jugarretas, siendo este ser un bromista. A su propia retorcida forma también expresan afecto, pero no esperes un beso en la mejilla de una bestia con miles de dientes que usan para triturar a sus víctimas.

Con sólo verlos ni ver sus imágenes te causarán mal, a menos que te atontes, lo pidas y lo permitas, aunque te niegues, si no te contralas tu subconsciente te jugará chueco.

En fin… el universo es infinito, si no te parecen las cosas, cámbialas. 

El punto es no temerle a los cuentos absurdos, el asunto con los espíritus es como con las personas. Todo tiene un porqué y la luz no puede existir sin oscuridad. 

No temas a la oscuridad, ni exterior y menos interior.

Fuente: Rigeb XYZWT.

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