Prácticas de Meditación


Justo como la alquimia tiene tres esencias, azufre, mercurio y sal, podemos examinar las tres herramientas principales usadas por el aspirante a alquimista, como conteniendo tres partes también.
 La Alquimia es a menudo llamada una obra de la cabeza, corazón y manos. La "cabeza" se refiere a las ideas que deben ser aprendidas, memorizadas y meditadas, así como las instrucciones que deben ser seguidas para cada paso del proceso. La Alquimia requiere la habilidad para usar la razón, formular posibles soluciones, y meditar sobre qué acciones han sido emprendidas y por qué.
 Las "manos" se refieren a las acciones físicas reales llevadas a cabo en un laboratorio o en el trabajo con materiales en bruto y su transformación en un producto terminado. 
El "corazón" es el método de meditación, oído interior, y despertar de la intuición en el que todos los estudiantes deben aprender a confiar si van a entrar dentro del reino de la transformación genuina - que es, la confección de productos vegetales o minerales superiores que tienen extraordinarios poderes curativos, inexplicables por las leyes conocidas y la habilidad para iniciar tanto a su creador como a otros en reinos más profundos del alma.

Este libro está diseñado para dar a cada estudiante las herramientas suficientes con las que emprender la Obra de la Cabeza, el Corazón y las Manos y consiguientemente, convertirse en un alquimista practicante. Cada capítulo contiene estudio intelectual, prácticas meditativas y experimentos prácticos que son para ser llevados a cabo, así que los estudiantes que sigan estas instrucciones desarrollen sus varios niveles de consciencia en una forma armoniosa.

Recuerde, para ser un alquimista genuino, debe realmente transmutar su consciencia y ser capaz de demostrarse a sí mismo su realidad, transmutando algo en el mundo material. Mientras que esto hace referencia a menudo a convertir el plomo en oro, es suficiente con decir que en un nivel inferior, la creación de un poderoso producto curativo también le capacitará. Parafraseando a Paracelso, "Nosotros sólo transmutamos la parte exterior, habiendo transmutado primeramente la interior."

La meditación es la herramienta principal para emprender la Obra del Corazón y, a la luz de la visión de Paracelso, es a fin de cuentas crucial para el logro en las prácticas alquímicas.

Para comenzar la fase interior del trabajo alquímico, le sugerimos que dedique de diez a veinte minutos al día, durante diez a catorce días por cada meditación listada más adelante.



Meditación: Las Bases

1. Comience cada sesión de meditación sentándose quietamente en una silla con sus brazos relajados, y en su regazo o descansando sobre sus muslos (con las palmas hacia abajo), teniendo cuidado de ver que sus codos estén relajados y no haya tensión en sus hombros o cuello. Remeta ligeramente su barbilla y mantenga la cabeza estable.

2. Inhale profundamente a través de su nariz, retenga la respiración y exhale lentamente tres veces. Mientras hace esto, siéntase relajado física, mental y emocionalmente. Sienta el sentido aumentado de estabilidad y cómo cualquier preocupación, inquietud o frustración del día se van con el aire exhalado. No hay un tiempo máximo para este proceso inicial de relajación, y usted puede hacerlo más de tres veces si lo necesita para lograr el apropiado estado mental antes de proceder. Siete o nueve repeticiones son también muy comunes.

3. Respire profundamente y retenga el aire durante un periodo de tiempo confortable; después exhale lentamente, retenga la respiración igualmente e inhale de nuevo. Repita el proceso durante dos o tres minutos. Mientras inhala, imagine una luz brillante, azul plateada que entra dentro de usted a través de su nariz, e imagine que su cuerpo está absorbiendo la energía, comenzando en sus pies y moviéndose hacia arriba, a su cabeza. Usted puede emplear tanto tiempo en este ejercicio como guste; sin embargo, de dos a cinco minutos serán suficientes para nuestros propósitos.

4. Después de que haya llenado su cuerpo con luz, imaginando de hecho que su cuerpo físico está siendo transformado en luz a través de esta respiración cíclica, imagine una esfera de luz blanca brillante sobre su cabeza, a unos treinta centímetros por encima de ella. Sienta una conexión con esta luz; es la consciencia de su Más Alto Ser o "Ángel", del que está aparentemente separado. Inhale, atrayendo un rayo de luz desde la esfera a su corazón, y siéntalo expandirse. Conforme la luz crece e irradia, su sentido de separación se disuelve, y percibe la presencia interna de su Más Alto Ser en la forma de compasión, sabiduría y fuerza.

5. Haga esta meditación cada día durante una semana, simplemente sentándose en el nuevo estado de paz interior que ha aprendido a crear. Todo el proceso debería durar de diez a treinta minutos, dependiendo de cuánto tiempo le gustaría dedicar a ello. Cuando lo haya hecho, dé gracias por cualquier cosa que haya experimentado, y sepa que está acercándose a la totalidad espiritual con cada periodo de práctica.

Después de una semana, usted puede añadir un ejercicio de la siguiente lista a su periodo de meditación:


Meditación sobre la Materia Prima

1. Imagine que usted es un vasto mar de potencial inmanifestado, como lo que el Caos o la Materia Prima representan. Esta es una oscura, pesada y dinámica energía que empieza a agitarse y moverse hacia fuera desde el centro, como las ondas de una piedra arrojada en un estanque sereno.

2. Imagine que este proceso de movimiento repentinamente se divide en dos, como una célula que se divide para crear otra célula. Sienta cómo esta masa de energía, ahora contiene dos células conectadas o esferas, que parecen alejarse en dos direcciones separadas. De esta separación en dos direcciones aparentemente opuestas, la creación de los polos de energía y materia es lograda.

3. Dedique algún tiempo en esta parte de la meditación. Sienta cómo un lado es muy dinámico y energético y el otro es calmo, denso y estable, y aún así los dos están conectados el uno al otro y son inseparables.

4. Imagine ahora que la esfera activa y dinámica empieza a pulsar de nuevo desde su centro y esta pulsación crea dos nuevas esferas dentro o a partir de la esfera de energía. La esfera o pulso más remoto a su derecha es el fuego elemental. Es dinámica y explosiva. La esfera conectada a ella es el aire elemental, o el principio organizador del universo.

5. Ahora imagine que la esfera de materia primordial también comienza a pulsar hacia fuera y dividirse en dos distintos aunque todavía conectados campos de energía. La más cercana a usted es el agua elemental, o los aspectos emocionales y líquidos de la creación. Próximas a ella están las energías densas y creadoras de formas de la tierra elemental. Esta es energía en su más grande densidad. Permanezca con esta imagen básica tanto como necesite, incluso trabajando con ella durante varios días antes de pasar a las fases finales.

6. Ahora sienta relaciones específicas y discretas entre los varios elementos que dictan cómo se combinan las unas con las otras. Estas combinaciones forman las tres esencias de azufre, mercurio y sal.

 - Basado en Esparígia Básica, Zona de Caos:
http://zonadecaos.com/Articulos2010/Espagiria.html


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